Buscar en este blog temas de su interes

viernes, 21 de diciembre de 2012

ANÉCDOTAS DE LA MEDICINA

PASIÓN DE TOROS Y VINO
Ernest Hemingway.



"Mi querido amigo: estoy destrozado. Acabo de pasar un examen médico en la Clínica Mayo, y he suspendido en todos los test. No sólo peso casi el doble de los que debo, sino que mi tensión arterial anda por las nubes. Mi médico me ha ordenado una dieta increiblemente dura y estricta, en la que no cabe más de un vaso de vino al día y 5 onzas de whisky, y por si fuera poco...nada de favores de alcoba..."

Así se lamentaba en una carta dirigida a un buen amigo, el Premio Nobel de Literatura de 1954,Ernest Hemingway.

A nadie se le oculta hoy en día, que el ilustre escritor optó por una vida disipada, en la que el alcohol y los abusos dietéticos ocuparon un destacado lugar. Hemingway gustó de vivir y gozar en mil sitios de este mundo. Fué corresponsal de guerra durante la contienda española de 1936. Sus experiencias le valieron para escribir una de sus famosas novelas: "Por quién doblan las campanas". Durante muchísimos años, fué distinguido visitante de Pamplona durante "los sanfermines". Su interés por la fiesta de los toros y su amistad con los toreros mas famosos de su tiempo, fué tan intensa como su pasión por los buenos vinos y por la excelente mesa que suele servir Navarra. Su amor por España quiso que sus cenizas reposaran definitivamente en nuestro suelo.

En la Clínica Mayo, aparte de las severas restricciones dietéticas, le prescribieron reserpina, la misma droga que rechazara Toscanini. Como es bien conocido, Hemingway sufrió profundas depresiones psiquiátricas en los últimos años de su vida, pasando de la agresividad a la melancolía con enorme facilidad, no se sabe si como consecuencia de la reserpina que ingería para controlar su elevadísima hipertensión.

El viejo y el mar, novela con la que obtuvo el Premio Pulitzer en 1953. El protagonista es un viejo pescador, Santiago, que lleva casi tres meses sin pescar; hasta que captura, luego de una titánica lucha de dos días y medio, un gigantesco pez al que ata a su pequeño bote. El anciano perderá ese botín al día siguiente, en otro combate no menos heroico, en las mandíbulas de los voraces tiburones del mar Caribe. En las ficciones de Hemingway cabalga una constante: hombres que se enfrentan, en una pulseada sin cuartel, a un adversario brutal. Más allá del resultado, el triunfo o la derrota, esas criaturas acceden a otra instancia gobernada por el orgullo y la dignidad. Aun en las peores tribulaciones y reveses, la conducta de un hombre puede mudar la derrota en victoria. Los imperativos categóricos de la ficción pronto perforarían los límites de las páginas. Aunque antes del fin, hubo un atajo inesperado.

Las enfermedades minaban el cuerpo del escritor: ligera diabetes, hipertrofia del hígado, un curioso mal conocido como hemocromatosis, hipertensión, problemas serios en la vista. En 1960 se avecinaba una larga despedida. Partía de Cuba y regresaba al país donde había nacido para sumergirse en la ruta de la muerte: pérdida de la memoria, entradas y salidas de hospitales y una seguidilla de intentos de suicidios abortados. “Le demostraré lo que puede hacer un hombre y lo que es capaz de aguantar”, decía Santiago. Tal vez con la última chispa de conciencia de la dimensión ética y metafísica de ese combate, la sombra de Hemingway conquistó la inmortalidad de un tiro.

En en 1969, el escritor abandonó Cuba y se instaló en su nueva casa de Ketchum, Idaho, Estados Unidos. Por entonces sufría ya problemas mentales, y tuvo que ser hospitalizado dos veces a causa de procesos depresivos, que finalmente no pudo vencer, suicidándose de un tiro de escopeta en su residencia el 2 de julio de 1961., estando retirado en su casa de Sun Valley, en Idaho, e inmerso en una profunda depresión, se disparó mortalmente en la sién. El mundo de la cultura perdió uno de los representantes mas carismáticos del presente siglo.



1 comentario:

Unknown dijo...

Pensar que antes esto de viajar por temas médicos era muy común pero no tenía un nombre específico dado y hoy tenemos un término que denomina esta situación, simplemente turismo médico. Así lo llaman alguna empresas porque se dedican a recibir y dar servicios a gente que viaja por salud. Yo conozco por ejemplo en Argentina una empresa que alquila apartamentos en Buenos Aires a gente que viene a tener una operación, cirugía o a tratarse una enfermedad. Tienen facilidades específicas como la ubicación cerca de hospitales, camas especiales y personal entrenado a disposición. Está bueno saberlo, no?